El desierto rojo del Namib

El Desierto del Namib, esa estéril franja de arena que se extiende a lo largo de la costa de Namiba desde el Río Kunene al norte, hasta el cañón del Río Orange, justo en la frontera entre Sudáfrica y Namibia en el sur
Tuve la oportunidad de visitarlo a mediados de Agosto de 2007, tras una extenuante travesía de dos días y 1400 Km al volante de un todoterreno Nissan 4×4.
Partimos de Ciudad Del Cabo poco antes del amanecer.  La ruta que atravesaba montañas y viñedos estaba bien pavimentada y en excelente estado lo que nos permitió arribar a media tarde a la localidad de Springbok, una pequeña ciudad minera situada a solo 100 Km al sur de la frontera con Namibia. Allí pasamos la noche en una zona de acampada dentro de la Reserva Natural Geogap.
Nos pusimos nuevamente en marcha luego que el alba anunciara su llegada cubriendo todo con su característico manto azul . Continuamos hacia el norte, totalmente envueltos en una densa niebla que apenas dejaba ver el camino y que afortunadamente se disipó cuando los primeros rayos solares asomaron sobre las desoladas montañas de Namaqualand.
Cruzamos la frontera con Namibia a media mañana y nos dirigimos por una carretera en perfecto estado hacia la ciudad de Keetmanshoop, ultimo centro urbano donde podríamos reabastecernos de provisiones.
Desde allí pusimos rumbo hacia el oeste, hasta Goageb, un minúsculo asentamiento situado en el limite sur del Namib y donde se encuentra la ultima gasolinera antes que el camino se pierda en la soledad del desierto.  En esa ultima parada, llenamos el tanque de combustible del todoterreno hasta que el liquido rebalsó por el conducto de carga.
A partir de allí, el pavimento desaparecía y daba lugar a un ancho camino de ripio, bien mantenido pero traicionero. La poca adherencia y los fuertes vientos laterales requerían  manos firmes y el acople de la doble tracción para evitar acabar con las ruedas apuntando al cielo

Namib Naukluft (1)
Adios pavimento. Hola Ripio

Al caer la tarde buscamos un sitio donde acampar, ya que manejar por África en horas de la noche no algo recomendable. Encontramos una solitaria granja cuya propietaria nos permitió acampar allí a cambio de unos Rands sudafricanos.
El paisaje era sencillamente sublime, a nuestras espaldas se levantaba un promontorio rocoso que nos brindaba un buen refugio contra el viento. Por delante se abría una inmensa planicie cubierta de hierbas doradas y en el horizonte, los últimos rayos de sol iluminaban una franja rojiza, las primeras dunas del Namib.

Namib Naukluft (5)
Entrando en el Namib
Namib Naukluft (8)
Listos para pasar la noche con temperaturas que rozan el punto de congelación

Realmente, nunca pensé que en África podía hacer tanto frío. Cuando me desperté poco antes del amanecer, la humedad producto de mi respiración se había condensado en el techo interior de mi carpa creando una delgada capa de hielo. La carencia de humedad ambiente hace que la amplitud térmica entre la noche y el día sea enorme.
Con la salida del sol ya estábamos en camino nuevamente, esta vez hacia el norte con la esperanza de llegar cerca del mediodía a Sesriem, paraje donde funciona la administración del Parque Nacional Namib Naukluft.
Llegamos a Sesriem sin contratiempos y luego de los tramites habituales,  nos adentramos en la región de dunas. El camino de ripio desapareció y no tuvimos otra opción que continuar a campo traviesa siguiendo el cauce seco del Río Tsauchab,  la vía mas “sencilla” para llegar al corazón de las dunas del Namib.
Hubo que desinflar los neumáticos en un 50% y engranar las marchas bajas para evitar quedar atascado en la arena o pero aun, quemar el embrague, una avería muy frecuente para aquellos que no tienen practica en este tipo de terreno

Namib Naukluft Akari (1)
Como en el Rally Dakar.

El desierto del Namib es uno de esos sitios que cortan la respiración cuando uno lo contempla por primera vez. Un paisaje yermo, conformado por altísimas dunas de color rojo, cauces de ríos secos donde unos pocos arboles se aferran a la vida escarbando con sus raíces en las profundidades del estéril sustrato buscando las exiguas reservas de liquido que los ayuda a mantenerse verdes.
Pero una de las cosas mas increíbles que pueden descubrirse mientras uno lo recorre a pie, son los intrincados diseños que el viento dibuja en los médanos y que al caer el sol, se aprecian con mayor detalle y contraste.

Namib Naukluft (61)
Los intrincados diseños que el viento dibuja en la arena

Si uno deja la camioneta, camina un poco hacia el sur entre las dunas, encontrara uno de los paisajes mas espectaculares que regala el Namib y donde miles de fotógrafos de todo el mundo se dan cita año a año, para retratar los esqueletos de arboles semipetrificados que allí montan guardia . El paraje es conocido con el nombre de Deadvlei que traducido al español significa “Valle De La Muerte” y al observar las esqueléticas figuras de los arboles sin vida que como centinelas se levantan alrededor de la gran depresión, uno se da cuenta que no existe nombre mas adecuado para tal lugar

Namib Naukluft (88)
En otro tiempo el Deadvlei fue el cause de un río. Luego de desviarse por causas naturales, todo lo que quedo es un cementerio de arboles
Namib Naukluft (83)
El atardecer y el amanecer es el mejor momento para visitar el desierto. No solo las temperaturas son mas soportables sino que la luz es simplemente espectacular

No obstante, uno de los aspectos mas llamativos del Namib es el color rojizo de sus dunas. Esto se debe a la cantidad de material ferroso presente en el sustrato
Al diferencia del Sahara de origen reciente, el Namib es un desierto muy antiguo, de hecho, los geólogos establecen que se trata del desierto mas antiguo del planeta.
Al estar situado sobre del Oceano Atlántico, durante las horas nocturnas, densas capas de niebla son empujadas por el viento marino llevando humedad al interior. Esto no solo permite que la vida prolifere, sino también que brinda la humedad necesaria para que los materiales ferrosos presentes en la arena inicien el proceso de oxidación dando por resultado el espectacular color rojizo que distingue las dunas de este desierto

Namib Naukluft (70)
La naturaleza es simplemente perfecta

El Namib es un sitio extraordinario para practicar fotografía, pero las condiciones requieren un cuidado especial del equipo fotográfico. El viento azota permanentemente las dunas y los granos de arena se filtran en el interior de los bolsos fotográficos pudiendo dañar de manera permanente cuerpos y objetivos. Para evitar esto se recomienda envolver cada componente con una bolsa Ziploc.
Cambiar de óptica cuando uno explora el desierto es una de las peores ideas que un fotógrafo puede tener, de seguro cientos de granos de arena penetraran en el equipo llenando el sensor de motas de polvo y arena de muy difícil remoción.
Para fotografiar el Namib, lo mejor es contar con dos o tres cuerpos equipados con lentes de diferentes focales, así nos evitaremos tener que cambiar objetivos cuando estamos allí. Una opción mas económica pero que también da buenos resultados el la utilización de un objetivo zoom a prueba de salpicaduras y polvo.

Namib Naukluft (55)
Sossusvlei es uno de los remansos donde muere el Rio Tsauchab

Desde la “cumbre” de las dunas puede verde el cauce seco del Tsauchab.  Este río, que nace en las altas cumbres de las montañas Naulkuft , fluye a través cien kilómetros de desierto para finalmente morir en las arenas del Namib en un paraje llamado Sossuslvei.
El agua únicamente llega hasta Sossuslvei  en años en los cuales se registran abundantes precipitaciones en las cumbres.  Durante ese periodo, el paraje se transforma en un surrealista oasis de unos pocos centímetros de profundidad  totalmente rodeado de dunas

Namib Naukluft (92)
Los fantasmagóricos arboles del Deadvlei

Cuando cayó la noche, tuvimos que regresar a Sesriem para acampar. Mientras preparábamos algo para cenar, repentinamente, una tromba de viento huracanado nos golpeo con fuerza. Nos obligo a guardar todo y refugiarnos en la carpa ya desplegada. En horas siguientes la tormenta de arena no hizo mas que acrecentarse
Esa noche no dormimos nada, el vendaval movía la carpa de una manera aterradora y mas de una vez pensamos que la el viento la iba a arrancar del techo del todoterreno.
Pase toda la noche despierto aguantando las sacudidas de aquella tormenta de arena y rezando que los anclajes y la tela de la tienda aguantaran los violentos embates del viento.
Cuando llego el día, la ventisca aun no calmaba.  Tan solo abrir el cierre relámpago de la carpa, para que una tromba de arena penetre en el interior.
Allí decidí que exponer la tienda a otra noche mas en esas condiciones era demasiado riesgoso. Inicialmente teníamos planeado quedarnos tres días en el Namib, pero el tiempo nos jugo una mala pasada y tuvimos que poner proa hacia Windhoek a tan solo 24 Hs de haber llegado

Namib Naukluft (59)
El cauce seco del Río Tsauchab. La vía mas sencilla para penetrar en el mar de dunas.

Cuando dejamos las dunas atras pudimos contemplar los primeros animales, ya que a pesar de su extrema aridez, el Namib es un desierto vivo. Muchas especies de aves, mamíferos y reptiles hacen de este paraje estéril su hogar
Avestruces, gacelas saltadoras, antílopes saltarocas pueden encontrarse en las estepas rocosas que preceden al desierto arenoso
El único de ellos que se aventura dentro el mar de dunas es el orix, quizás el mas bonito de todos los antílopes del mundo , con su característica mascara facial negra y blanca y sus largos y rectos cuernos.
El orix es un autentico especialista a la vida en el desierto, pudiendo sobrevivir únicamente con el agua que extrae de su alimento constituido por hierbas, hojas y melones del Kalahari. Ademas estos antílopes tienen una extraordinaria adaptación al agobiante calor del desierto, siendo capaces de permitir que su cuerpo eleve su temperatura hasta 45 grados centígrados. Un nivel que seria mas que suficiente para matar a cualquier otro mamífero.
¿Como lo hacen? Gracias a una adaptación fisiológica única entre los animales.
Los orix poseen miles de capilares y pequeñas venas que conectan el cerebro con las fosas nasales. Como si fuera un radiador, mientras el orix respira, enfría la sangre que fluye por dichos capilares y esta, a su vez, refrigera el cerebro. De esa manera el cuerpo puede subir a temperaturas letales, mientras que el cerebro se mantiene a un nivel seguro.

Namib Naukluft (23)

Otros habitantes frecuentes del Namib son los antílopes saltarocas. Unos rumiantes no mas grandes que un Cocker Spaniel, provistos de pequeños pero afilados cuernos y unos ojos grandes, negros y vivaces
Estos antílopes enanos pasan toda su vida en los peñascos rocosos de las colinas y montañas del Namib, donde se desenvuelven con singular destreza y agilidad, saltando y trepando por paredes prácticamente verticales, gracias a unas pezuñas especialmente adaptadas a tal fin. Ademas cuentan con un pelaje tupido y muy apretado que se desprende con facilidad. Esto no solo les brinda protección contra los golpes y rasguños que puede sufrir una animal rupícola, sino también es muy un medio muy eficaz contra los predadores,  los cuales generalmente se quedan con un montón de pelo suelto entre sus garras mientras el escurridizo antílope huye a ponerse a salvo

27775509519_b2cc3b09f2_o
Una pareja de antilopes saltarocas, conocidos localmente como Klipspringer, nos observan desde lo alto de un promontorio rocoso

Durante nuestro trayecto hacia la capital Windhoek tuvimos que atravesar la cordillera del Gamsberg. Esta cadena montañosa separa el desierto del Namib de la región de Kohmas en el territorio central del país.
Allí tuvimos la oportunidad única de ver y fotografiar a estas raras cebras. Y digo raras porque no se trata de cebras comunes como las que vemos en los documentales y las películas. Se trata de cebras de montaña de Hartmann, una especie muy escasa que solo habita las regiones altas de Namibia y sur de Angola. Se diferencia de las cebras comunes por su vientre blanco, totalmente carente de rayas y una especie un pliegue de piel que cuelga de la garganta a modo de “papada”.
Estas dos venían galopando junto a mi todoterreno. La foto salio bien, medio por casualidad, ya que esta tomada a pulso, mientras manejaba en un camino repleto de baches, utilizando una velocidad de obturación de 1/250 y una focal de 130 mm.  Sin mentir, un autentico tiro a la marchanta

Etosha (2)
Cebras de Hartmann a todo galope junto a mi todoterreno

Llegamos a Windhoek hacia el mediodía del día siguiente ya que la noche nos sorprendió durante el cruce de la cordillera del Gamsberg y decidimos pasar la noche en una granja que encontramos en el camino.  Por suerte las montañas brindaban una barrera contra el feroz viento desértico y por primera vez en dos días pudimos dormir profundo.

Namib Naukluft (119)
Campamento en la cordillera del Gamsberg

En Windhoek reabastecimos de agua, combustible y víveres y nos dirigimos hacia el norte, hacia el Parque Nacional Etosha para el cual dedicare otro post.

Texto y Fotografias : Copyright 2018 © Gaston Maqueda Photography

4 comentarios sobre “El desierto rojo del Namib

  1. Es una bendición haber sabido de tu arte. De tus cacerías de la naturaleza. Tus fotos, tu pasión y tu excelente redacción son un regalo tan lindo como esperado. Gracias por tu vocación y tu capacidad. Dice Howard Gardner que las mentes del futuro son cinco, disciplinada, sintetizadora, creativa, ética y respetuosa en equipo. Sos así, parece.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s